¡POBRES VIUDAS!

¿Por
qué el Gobierno se queda con la mitad de la jubilación de sus maridos?
Las cuotas pagadas por el cónyuge son un patrimonio familiar que, en
forma de pensión, debiera pertenecer a la viuda; más del 65 por ciento
viven en estado de pobreza.

Las pensiones de viudedad son una lacra que actualmente
margina a un estado de pobreza a más del 65 por ciento de las viudas
españolas. La pensión media de viudedad es de 497,37 euros mensuales, o
sea una tercera parte de la pensión media general, y por debajo del
umbral de la pobreza.

Además, aunque las cuotas pagadas por el cónyuge a la
Seguridad Social no dejan de ser un patrimonio familiar del que después
se deriva la pensión de jubilación, cuando ésta revierte en pensión de
viudedad, al morir el marido, el Gobierno le retiene un 48 por ciento y
ella pasa a cobrar sólo el 52 por ciento de lo que era la pensión del
difunto.

Como muy bien plantea Carlos Barceló, doctor en Ciencias
Económicas y Empresariales, en un artículo de opinión publicado en LA
VANGUARDIA el pasado 24 de junio, cabe preguntarse “¿qué razón legal
asiste al Gobierno para retener un 48 por ciento de este patrimonio?

Más de un millón de viudas pobres

Actualmente hay en España 7,2 millones de habitantes mayores
de 65 años, la mayoría jubilados. De ellos, 3 millones son hombres y
4.2 millones mujeres. Se calcula que el número de personas que reciben
una pensión de viudedad son 2,2 millones de españoles, un 26,8 por
ciento de los 8,2 millones de pensionistas. Con cifras del 2004, las
mujeres representaban el 93,27 por ciento del total de beneficiarios de
pensiones de viudedad, o sea algo más de dos millones de

viudas.

Así, estamos hablando de 1,3 millones de mujeres (65 por
ciento) que, a su condición de esposa que ha perdido a su compañero de
toda la vida, ha de sumar la de una persona que mal sobrevive con el
dinero que cobra.

Si se toma como referencia la pensión media de viudedad
(497,37 euros), estas mujeres cobran un 34,8 por ciento de lo que es la
pensión media general y su retribución está muy por debajo del salario
mínimo interprofesional (SMI), de 570,6 euros, e incluso es inferior a
lo que se considera el umbral de la pobreza (528,9 euros).

Les quitan casi la mitad

Por otra parte, en el proyecto de ley de Medidas en materia
de Seguridad Social, que aprobó el Consejo de Ministros el 16 de
febrero pasado, se aborda por primera vez desde 1978 una reforma de la
pensión de viudedad.

Es de suponer que en esa reforma se revisen al alza las
pensiones de viudedad, pero, mientras tanto, la pensión de viudedad
vigente es del 52 por ciento de la de jubilación. O sea, que el
Gobierno se queda con un 48 por ciento de la pensión que cobraba el
marido de la actual beneficiaria.

Tal como argumenta Barceló en su artículo, la pensión de
jubilación “es en sí una capitalización de las cuotas pagadas por el
cónyuge, es decir, un patrimonio forzado por la legislación que ha de
tener la consideración de bienes gananciales, pertenecientes al cónyuge
sobreviviente en su totalidad”.

“No se trata, pues, de una gratificación estatal, sino de una parte del patrimonio familiar”, concluye el experto.